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Preparación del Terreno

Un prerrequisito fundamental para obtener mayores producciones de caña de azúcar es la presencia de óptimas condiciones en el medio edáfico, considerando que el cultivo se mantendrá en el campo durante 5 a 6 años, debido a la práctica de producir varios cultivos de caña soca.
 

 Buena preparación del terreno

 Preparación inadecuada del terreno

 

La presencia de una mecanización más intensa en el campo, que involucre tránsito de maquinaria pesada desde plantación a cosecha, y el transporte de la caña hacia los ingenios, pueden deteriorar las condiciones físicas del suelo. Esto se traduce en la compactación del suelo, con una serie de efectos laterales peligrosos, tales como la reducción del almacenaje y movimiento del aire y del agua en el suelo, la mayor resistencia mecánica para el crecimiento radicular y la dificultad de absorción de nutrientes aportados por el mismo suelo o por los fertilizantes.

En consecuencia, es absolutamente esencial hacer una bien acabada preparación del terreno antes de comenzar un nuevo ciclo de cultivo, para dejar el suelo bien labrado para permitir una germinación adecuada de los esquejes, para la emergencia de las plantas en el campo y para un buen crecimiento radicular.
La labranza es la manipulación física del suelo con implementos apropiados para ablandar la camada superficial del suelo.

En la fotografía superior: Preparación del Terreno: un prerrequisito fundamental para obtener mayores rendimientos de la caña de azúcar
 

Objetivos de la Preparación del Terreno

 

  • Preparar una buena cama de semilla que permita óptima relación suelo-agua-aire.
  • Buenas condiciones físicas para un aprofundamiento precoz y proliferación de las raíces.
  • Incorporar restos de cultivos anteriores y abonos orgánicos.
  • Destruir las malas hierbas y los estados hibernantes de plagas y enfermedades.
  • Facilitar una adecuada actividad química y biológica en el suelo.

 

Las operaciones de labranzas realizadas con implementos acoplados al tractor son las más apropiadas y rápidas. Para el arado inicial use un arado de vertedera o un arado de discos. Cuando se desee invertir el suelo, debe utilizarse un arado de vertedera.

Por otro lado, cuando el suelo es duro, irregular y tiene macollas o cepas es preferible utilizar un arado de discos.
 

Sin subsolado

 Con subsolado

 

El arado del suelo, realizado cuando éste tiene un nivel óptimo de humedad, es fundamental para lograr una buena labranza. Suelos demasiado húmedos interrumpen el movimiento de la maquinaria en el campo y causan la destrucción de la estructura del suelo.
 
Por otro lado, suelos demasiado secos no dejan que las palas penetren en profundidad, lo que produce frecuentes fallas mecánicas, aumento de los requerimientos energéticos y sellado de la superficie del suelo, afectando las relaciones suelo-agua-aire.

Las operaciones de labranza secundaria son ejecutadas con rastras de discos, rastras de clavos o con una rastra rotativa o rotovator. El rotovator es un implemento multipropósito muy útil, que corta los restos de cultivos, los pica y los incorpora al suelo de una sola pasada. Se recomienda usar métodos mecánicos (subsolado o arado en profundidad) o métodos biológicos (incorporación de abonos verdes entre la última cosecha de socas y el inicio del siguiente nuevo cultivo) para destruir la camada compactada y permitir que las raíces se desarrollen normalmente. El subsolado también resulta en menor consumo de combustible, menor tiempo de trabajo y favorece el establecimiento de una óptima población de plantas.

En la fotografía superior: Efecto del Subsolado sobre el Establecimiento del Cultivo.
 
Las etapas de preparación del terreno incluyen los siguientes pasos:

 

  • Subsolado o cincelado a una profundidad de 50 a 75 cm para romper camadas compactadas (hard-pan).
  • Arado para incorporar restos de cultivos anteriores y abonos orgánicos.
  • Discado para romper terrones.
  • Nivelación del terreno para darle el gradiente de pendiente adecuado para drenar los excesos de agua durante la estación lluviosa.
  • Diseño de la plantación: construcción y formación de amelgas y surcos. La profundidad de los surcos debe ser 25 cm. El fondo del surco debe quedar suelto hasta unos 10 cm. 
  • Dejar canales de drenaje, de mayor profundidad que los surcos, a lo largo de los bordes del campo y también dentro del campo, espaciados a intervalos regulares. Los canales de drenaje son especialmente importantes en zonas con altas pluviometría para drenar el exceso de agua durante la estación lluviosa.
  • En la Tabla 7 se resumen los requerimientos de energía y la potencia de trabajo durante la preparación del terreno.


 

Tabla 7. Caña de Azúcar: Requerimientos de Energía y Potencia de Trabajo
para la Preparación del Terreno

Operación

Requerimientos de energía/ha

Potencia (ha/hr)

kWatts

Diesel (Litros/ha)


Pre-discado

125

18

2.5

Volteadura

165

48

0.5

Arado

165

24

1.7

Post-discado

125

18

2.5

Nivelación del terreno

125

7

3.5

Surcado

70

16

0.5

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